| SIERRA LEONA | 20 DE MARZO DE 2024 |

Iniciando un Movimiento por los Derechos Humanos en Freetown

Descubre la historia de un activista en Sierra Leona que no deja impunes las violaciones de los derechos humanos.
Mohamed Umar Barrie y sus voluntarios están creando conciencia sobre los derechos humanos en las escuelas y en la comunidad de Sierra Leona.

Mohamed Umar Barrie nació en Keiyama, una pequeña aldea de Sierra Leona, África Occidental. Sus padres eran de distintos grupos étnicos. Él y todo su barrio crecieron en casas con techo de paja, viviendo en el umbral de la pobreza o por debajo de él. Pero Barrie tenía grandes ambiciones desde muy joven. A los seis años, se mudó a la capital de Sierra Leona, Freetown, para vivir con su abuela. Hizo varios cursos de extensión que culminaron con la obtención de certificados en temas que le apasionan: política, derecho, justicia social y derechos humanos.

“Para decir algunas cosas sobre mí, soy una persona muy dinámica y enfocada. He dado pasos serios y positivos no solo para ampliar mis conocimientos y destrezas con el fin de impulsar la actitud de mis compañeros hacia el empoderamiento social y económico, sino también para que se conviertan en ciudadanos responsables y respetados, y entiendan la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal”.

Barrie conoció Juventud por los Derechos Humanos al buscar en internet una forma de defender sus derechos y los de sus compañeros. Había sido testigo de violaciones de los derechos humanos en su país, como discriminación, pobreza, acceso desigual a la educación, detenciones y arrestos arbitrarios, y juicios prolongados.

“Lo que me motivó a involucrarme en esta campaña fue crear conciencia sobre los derechos humanos entre los jóvenes de mi comunidad, ya que veía cómo eran marginados y cómo malinterpretaban los derechos humanos”.

Barrie inició su labor en favor de los derechos humanos y estableció la Filial Juventud por los Derechos Humanos en Freetown, que ahora está registrada ante la Comisión Nacional de la Juventud de Sierra Leona. Junto con su equipo de voluntarios, han estado realizando seminarios sobre derechos humanos en escuelas y eventos comunitarios de sensibilización para enseñar a jóvenes y adultos sobre la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y cómo las personas pueden llevarse bien entre sí y vivir en paz.

Más allá de su propio desarrollo, Barrie está comprometido con ayudar a capacitar a otros para que se conviertan en ciudadanos responsables y respetados. En total, ha educado a más de 5000 personas de todas las edades sobre derechos humanos, quienes ahora han tomado conciencia de su responsabilidad de defender estos derechos.

“Recuerdo que cuando visité una escuela en una de nuestras comunidades pobres y vulnerables, un niño llamado Foday preguntó por qué sus amigos siempre estaban peleando y azotándolo sin razón, y si eso era una violación de los derechos humanos”, dice Barrie. “Le dije que sí, que era una violación del Artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas: ‘Ninguna Tortura’”. Decidió que, de ahora en adelante, defendería sus derechos humanos presentando una denuncia contra cualquiera que le hiciera algo así.

“Otra niña me preguntó por qué su madre no la animaba a ir a la escuela, sino que la presionaba para vender agua en la calle mientras sus amigas iban a la escuela. Le dije que eso era una violación del Artículo 26, ‘El Derecho a la Educación’, y que tenía derecho a recibir una educación y que la escuela primaria debía ser gratuita. Ella decidió que hablaría con su madre y le informaría que tenía ese derecho y que en el futuro se convertiría en abogada”.

Todavía quedan desafíos para Barrie, en particular lograr que la Declaración Universal de los Derechos Humanos sea adoptada y priorizada como tema educativo en todas las escuelas y universidades del país. Sin embargo, está decidido a poner fin a las violaciones de los derechos humanos y a seguir educando a las personas en todo su país.